¡Hola! Los amigos que pedí añadir a la lista también están en la dulce espera. San José es tan bueno.
— Junio de 2024El buzón de San José de Cotignac
¿Qué es Cotignac?
En Francia, en el corazón de la Provenza, en la diócesis de Fréjus-Toulon, la Sagrada Familia eligió aparecer en Cotignac, un lugar escondido y verde.
Aquí, desde hace 500 años, los peregrinos, en particular las familias, son acogidos en los santuarios de Nuestra Señora de las Gracias y de San José del Bessillon.
Nuestra Señora de las Gracias
La Virgen María se aparece en Cotignac y pide que se le construya una iglesia, para que los peregrinos acudan a recibir las gracias que quiere derramar allí.
«Soy la Virgen María. Id a decir al clero y a los cónsules de Cotignac que me construyan aquí mismo una iglesia, con el título de Nuestra Señora de las Gracias, y que se venga en procesión a recibir los dones que quiero derramar aquí.»
San José en el Bessillon
El 7 de junio de 1660, Gaspar Ricard, un joven pastor, se está muriendo de sed en el monte Bessillon. San José se le aparece y le indica una fuente de agua.
«Soy José, levanta esa roca y beberás.»
En Cotignac, María es la dispensadora de las gracias y San José el guardián de la gracia. Junto con Jesús forman la Sagrada Familia: el santuario invita sobre todo a las familias a encontrar, en la vida ordinaria y escondida de Nazaret, un modelo de santidad.
¿Por qué enviar una carta?
En mi trabajo acompaño a mujeres y parejas en su fertilidad, en su deseo de tener un hijo y en su vida de familia. Muchas llevan en silencio esperanzas y preocupaciones que ninguna sesión puede resolver. Confiarlas a San José, guardián de la Sagrada Familia, es una forma de depositarlas con confianza.
Cada año, viajo a Cotignac y deposito personalmente las cartas que he recibido, para confiar cada intención a San José. No hace falta viajar para que tu carta llegue hasta allí.
Envía tu carta
Llegará directamente al correo de Pilar.
Testimonios de Pilar
En nuestro viaje de 2026, los terribles incendios que afectaron a Cotignac habían arrasado buena parte de los alrededores de los santuarios. A pesar de ello, pudimos llevar hasta San José las cartas que nos habíais confiado. Fuimos los primeros peregrinos en poder volver a entrar en el santuario.
— Pilar



